lunes, 28 de enero de 2008

Algo más

Octavio tenía una amante. Poli.
Una amante manca, de escote profundo, de labios desesperantes.
Una noche ella miraba la ventana y fumaba un pucho.
Y el también miraba la ventana, pensando en los servicios futuros, en la improbabilidad del compromiso, en las horas desiertas de su su suerte negra, como gustaba llamarla.
Los días pican en la garganta de Octavio.
Un picor que no podía tragar ni con alcohol del baño, o con pisco o con tinto o con blanco, o con aguardiente.
Solamente eligió mirar la ventana. Entender que ese picor, esa angustia, se iría con la Poli, que mira por la ventana y se fuma un pucho esperando que Octavio avance.
(xilografía - 2003)

No hay comentarios: