lunes, 28 de enero de 2008

A veces


Groda.
Una ilustración para un concurso que no fue.

Y así quedó, gorda ilusión entre gotitas ayer.
(tinta sobre papel - 2003)

Imágenes sueltas


Amarrar imágenes en la cabeza ya no es tan fácil.

Se vuelan si un lápiz o birome no las agarra.

Son escurridizas como mariposas verdes en un bosque.

O como pedacitos sol, un día nublado.

Son imágenes que van y vienen, sin título necesario.

Son pequeñeces en blanco y negro que se sientan en mis rodillas apurándome el trazo.


La fotocopiadora y otros poemas - Santiago Vega
























Santiago Vega es Washington Cucurto. Eran poemas de barrio. De putas. De baile. Era divertido pensar en la oposición fotocopiadora y fiesta. Era divertirse creando.

Balneario - Laura Lobov




















Lo que más disfruté fue entender la obra de la poeta y poder pensar una imagen puente, una imagen mano a la imagen palabra.

Carcarañá - Francisco Garamona





Lo que pueden ver es como quedó el original (en blanco y negro, porque en esa época estaba falta de scanner) y una previa en color.









Ilustraciones para la casa de la poesía

Año 2002. Washington Cucurto no era conocido, y me encontré con él en la Casa de la Poesía. Le proponía hacer una muestra de textos e imagenes de un amigo y mías.
Después aparecieron los libritos, las tapas, las ilustraciones.
Aquí algunos ensayos y aciertos, de ese pasajero encuentro.
Las ilustraciones, junto con la de otros artistas, dibujantes y niños colaboradores, se presentaron en el Malba, en diciembre de 2002.

Algo más

Octavio tenía una amante. Poli.
Una amante manca, de escote profundo, de labios desesperantes.
Una noche ella miraba la ventana y fumaba un pucho.
Y el también miraba la ventana, pensando en los servicios futuros, en la improbabilidad del compromiso, en las horas desiertas de su su suerte negra, como gustaba llamarla.
Los días pican en la garganta de Octavio.
Un picor que no podía tragar ni con alcohol del baño, o con pisco o con tinto o con blanco, o con aguardiente.
Solamente eligió mirar la ventana. Entender que ese picor, esa angustia, se iría con la Poli, que mira por la ventana y se fuma un pucho esperando que Octavio avance.
(xilografía - 2003)

Sexta Gomez

Sexta Gomez era una de esas chicas temerositas, con vincha y peinado al medio, con tres ojos, un cuello adornadito y delgadez simpática.
Su vecino era un tipo macanudo, ciego, con perro querendón y que la hacía suspirar eternamente, cada vez que éste (Belisario Patabué) se asomaba a la claridad del pasillo.
Ella soñaba que un día, uno de esos días maravillosos en los que ella se encontraba a las nueve puntual con él, le propondría tomarse unos matecitos amargos en la plaza, mientras su cuadrúpedo amigo hiciera sus menesteres caniles.
Como Belisario sólo podía adivinar la presencia de Sexta, por los sonidos de suspiros y el olorcito a lavanda en su ropa, el se quedaba calladito y a la espera que algo pasara, distinto de cada día a las nueve. En el pasillo. Frente al ascensor.
Sexta un día se animó a saludarlo. Un día glorioso, luminoso de invierno. Eran las diez de la mañana y con un frío de morirse. Pero ella se animó a saludarlo.
Acá ustedes pueden ver cómo y qué contenta estaba luego de sacarse tremenda verguenza contenida, mirando al futuro, luego de decir hola, y pensando en qué bizcocho comprar para cuando se decidiera a invitarlo con el mate.

Octavio

Estos trabajos son del año 2002, después de la debacle en nuestro país. Todavía trabajaba en el Ministerio de Trabajo, por lo que tenía poco tiempo para dibujar, ya que mi cabeza estaba ocupada en preocuparse por problemas de otros. Como la cabeza no me andaba muy seguido, y tenía que seguir haciendo algo feliz, dibujaba con mi fiel amiga, la birome.
Y entonces, un día cualquiera de esos días cualquiera, sueño con Octavio, una persona con muchos sueños. Sueños con números e historias demenciales, que relataban historias fantásticas. Monocromas.
Aqui, se cuenta la historia de Septentrina, que al estar enamorada de un ser imposible, y luego de inválidos intentos sucesivos, acude a una vidente para que la ayude.


El cuatro y la vencida


Siempre solo.
Nacido.
Muerto.
En la fila.
Acompañado, acompañante.

(lapiz negro + acrílico + collage - 1999)

Tres


Y si a veces no sabés que elegir, viene una mano de dudosa amistad a sugerirte.

La muerte o la cobardía, te dicen al oído.

Y ... sabés la respuesta.

(lápiz negro + acrílico - 1999)

Dos


El relato de un tiempo no tan lejano, es el relato de uno mismo.
Tal vez en las viejas revistas, se encuentra lo que no se dice en tiempos paralelos. Las historias de muchos, se puede ver por TV. Situaciones que se repiten una y otra vez, con la excusa del territorio.
(lapiz negro + acrílico - 1999)

Uno


El sistema propone y usted dispone.
La oscuridad al servicio de los días.
¡Esta es la Argentina!
(lapiz negro + acrílico + collage - 1999)

Días de lluvia y humedad

Estas imagenes datan de cuando estaba en la Pueyrredón, hace ya varios años.
Corría el año 1999, y con Nicolás estábamos cursando juntos una materia. Recientemente, había encontrado un montón de materiales y cosas en la casa de mis abuelos. Eran días de mucha soledad y experimentación. Vivía en una ex fábrica en Parque Patricios.
Esta serie, por ahora sin nombre, fue realizada con acrílico, lápiz y pedacitos de pomos de óleo seco (mi abuelo preparaba sus óleos y los empomaba-perdonen, ahora suena feo, pero en los años 40/50/60/70, era usual que los artistas hicieran todo por su cuenta).
La temática, surgió como resultado del encuentro de unas revistas muy viejas de actualidad argentina (creo que de los años 70, ahora no me acuerdo).